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Presionan gasto corriente y pensiones a finanzas federales; obra pública sin recuperarse

JOSÉ HERNÁNDEZ Z

Los montos destinados a programas sociales impulsados por la 4T crecen al doble que lo erogado para pensiones contributivas

El crecimiento del gasto corriente, las pensiones y los programas sociales continúa presionando las finanzas públicas del país, mientras que la inversión destinada a infraestructura productiva permanece por debajo de los niveles registrados antes de la contracción de 2025.

Entre enero y septiembre de 2026, el gasto rígido del Gobierno federal absorbió 46.9 por ciento de los ingresos presupuestarios, su mayor proporción desde que existen registros comparables, en tanto que la inversión física todavía se ubicó 27.1 por ciento por debajo de su nivel de 2024.

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Así lo advierte el Departamento de Análisis Económico de Banco Base en su reporte Finanzas Públicas a septiembre de 2026, que identifica un aumento de las erogaciones difíciles de reducir en el corto plazo, particularmente las pensiones contributivas y no contributivas, así como los programas del Bienestar.

En el periodo analizado, el gasto neto pagado del sector público ascendió a 7 billones 273 mil millones de pesos, una disminución real anual de 0.4 por ciento y un avance de 93.8 por ciento respecto a lo programado. Sin embargo, esta reducción estuvo influida por una elevada base de comparación, debido a que la aportación extraordinaria de 252 mil millones de pesos a Pemex realizada en septiembre de 2025 también se contabilizó como gasto.

Los ingresos presupuestarios cubrieron apenas 86.7 por ciento de las erogaciones, por lo que se generó un déficit de 968 mil 500 millones de pesos, equivalente a 2.6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), que tuvo que financiarse mediante deuda.

Uno de los principales componentes que presionaron el presupuesto fue el gasto corriente, que aumentó 4.6 por ciento real y alcanzó 4 billones 356 mil 800 millones de pesos.

Dentro de este rubro, el gasto en servicios personales, que comprende principalmente remuneraciones al personal del sector público, creció 5.6 por ciento, hasta un billón 336 mil millones de pesos, equivalentes a 21.2 por ciento de los ingresos presupuestarios.

A su vez, los subsidios y transferencias aumentaron 8 por ciento real, al sumar un billón 186 mil 800 millones de pesos, monto equivalente a 18.8 por ciento de los ingresos públicos.

Las pensiones y jubilaciones también mantuvieron una trayectoria ascendente. Durante los primeros nueve meses del año acumularon un billón 261 mil 300 millones de pesos, con un incremento real de 5 por ciento. Esta cantidad representó 20 por ciento de los ingresos presupuestarios y 17.3 por ciento del gasto neto, la mayor proporción para un periodo similar desde que existe información comparable.

El análisis de Banco Base advierte que el gasto rígido, integrado por las pensiones contributivas, el costo financiero de la deuda, las pensiones no contributivas y el resto de los programas del Bienestar, alcanzó 2 billones 955 mil 500 millones de pesos.

Este monto representó 46.9 por ciento de los ingresos presupuestarios y 40.6 por ciento del gasto neto. La proporción contrasta con la registrada en 2018, antes del inicio de la administración de Andrés Manuel López Obrador, cuando estos compromisos absorbían 29.8 por ciento de los ingresos públicos.

Al interior de este gasto, las pensiones contributivas crecieron 5 por ciento real, mientras que los programas del Bienestar aumentaron 9.3 por ciento, hasta alcanzar 735 mil 230 millones de pesos. Particularmente, las pensiones no contributivas avanzaron 12.9 por ciento y ya representan 11.8 por ciento de la recaudación tributaria, frente a apenas 1.1 por ciento en 2018.

En términos reales, el gasto rígido acumulado creció 79.2 por ciento respecto a 2018, mientras que las pensiones no contributivas de los programas del Bienestar registraron un incremento de 38 por ciento entre 2018 y 2026.

En contraste, el costo financiero de la deuda fue el único componente del gasto rígido que disminuyó, con una reducción real de 3.7 por ciento, al ubicarse en 959 mil millones de pesos. Se trata de su primera caída desde 2021 y representó 15.2 por ciento de los ingresos presupuestarios, favorecido por la apreciación del peso.

Por otra parte, las participaciones federales para estados y municipios disminuyeron 1.4 por ciento real, al sumar un billón 92 mil 900 millones de pesos, mientras que las Adecuaciones de Ejercicios Fiscales Anteriores (Adefas) aumentaron 124.5 por ciento, al pasar de 29 mil a 67 mil 500 millones de pesos.

OBRA PÚBLICA, TODAVÍA POR DEBAJO DE 2024

Aunque la inversión física mostró señales de recuperación durante 2026, todavía no consigue alcanzar los niveles previos a la fuerte contracción registrada el año pasado.

Entre enero y septiembre, el gasto en inversión física sumó 637 mil 600 millones de pesos, con un crecimiento real anual de 8 por ciento. No obstante, el monto permanece 27.1 por ciento por debajo del registrado en el mismo periodo de 2024, luego de que en 2025 este componente sufrió una caída real de 32.5 por ciento.

Además, la recuperación presenta diferencias importantes entre los rubros de inversión. Mientras que el gasto en desarrollo social se ubicó 10 por ciento por encima de 2024, impulsado principalmente por salud, con un crecimiento de 68.3 por ciento, y educación, con 17.4 por ciento, la inversión en desarrollo económico permanece 42.7 por ciento por debajo de aquel año.

Dentro de este último rubro, la inversión en transporte registra una disminución de 55 por ciento respecto a 2024, mientras que la destinada a combustibles y energía se encuentra 33.9 por ciento por debajo.

La inversión física de Pemex también continúa rezagada, con una caída real de 1.5 por ciento frente a 2025 y un nivel 34.2 por ciento inferior al de 2024.

Banco Base señala que el gasto en inversión física registró cuatro meses consecutivos de crecimiento anual entre junio y septiembre, con aumentos de 56.2, 62.6, 22.3 y 60.5 por ciento, respectivamente.

Este comportamiento coincide con los resultados de la Encuesta Nacional de Empresas Constructoras del Inegi, que reportó un crecimiento real de 25.2 por ciento en el valor de producción de la obra pública durante el acumulado a agosto, con un incremento de 46.3 por ciento solamente en ese mes.

Sin embargo, el análisis advierte que este repunte parte de una base de comparación baja, por lo que todavía no representa una recuperación completa de la inversión pública, particularmente en los sectores de transporte, combustibles y energía.

El panorama refleja así una creciente presión de los compromisos recurrentes sobre las finanzas federales, mientras que la recuperación de la infraestructura productiva continúa siendo desigual y permanece lejos de los niveles alcanzados en 2024.

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