,

Ola demócrata, incluyendo Texas, va por freno a Data Centers: ¿Afecta a Coahuila y NL?

JUAN Y MARTÍNEZ

La aplastante victoria del Partido Demócrata en el supermartes genera cambios en cuanto a este segmento tecnológico en la frontera, lo cual podría tener efectos del lado mexicano

El avance de propuestas demócratas para frenar o imponer mayores restricciones a la instalación de centros de datos en Estados Unidos podría representar un riesgo para las exportaciones mexicanas de equipo de cómputo, en un momento en que este sector se ha convertido en uno de los principales motores del crecimiento comercial del país.

El foco de atención está en Texas, que por sí solo concentra 71.61 por ciento de las importaciones estadounidenses de equipo de cómputo procedente de México, de acuerdo con un análisis del Departamento de Análisis Económico de Banco Base, con cifras de USA Trade disponibles a septiembre de 2026.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR: Sufren ingresos federales por histórica caída de ISR y subsidios a las gasolinas

El reporte advierte que cinco estados que transitarán de gobiernos republicanos a demócratas a partir de enero de 2027 —Texas, Georgia, Iowa, Nevada y Ohio— forman parte de los 20 principales destinos de estas exportaciones, los cuales concentran en conjunto 99.81 por ciento de las importaciones estadounidenses de equipo de cómputo mexicano.

Con el cambio político, la distribución de estas compras pasaría de concentrarse mayoritariamente en entidades republicanas a estados gobernados por demócratas. Actualmente, 75.38 por ciento de las importaciones estadounidenses de estos productos desde México se dirige a entidades republicanas y 24.43 por ciento a demócratas. Para enero de 2027, Banco Base estima que las proporciones cambiarían a 98.03 y 1.79 por ciento, respectivamente.

Entre las propuestas que generan preocupación destaca la de Gina Hinojosa, gobernadora electa de Texas, quien plantea una moratoria a la construcción de centros de datos hasta que la legislatura establezca protecciones y las comunidades puedan decidir sobre su instalación. En Georgia, Keisha Lance Bottoms propone suspender nuevas construcciones para evaluar sus impactos, mientras que en Iowa, Rob Sand plantea eliminar exenciones fiscales y establecer controles sobre el consumo de agua y energía.

En Nevada, Aaron Ford busca auditar los beneficios fiscales y obligar a las empresas a financiar las actualizaciones de la red eléctrica, mientras que en Ohio, Amy Acton propone que los inversionistas asuman todos los costos de instalación y operación, incluida la infraestructura energética.

Banco Base advierte que, si estas restricciones llegan a materializarse, podrían reducir la demanda estadounidense de equipo de cómputo mexicano y afectar el crecimiento económico nacional. El riesgo no es menor si se considera que, entre enero y agosto de 2026, las exportaciones mexicanas de estos productos acumularon un crecimiento de 209.75 por ciento anual.

De hecho, el análisis señala que este dinamismo permitió que las exportaciones totales del país registraran un crecimiento cercano a 30 por ciento. Sin la demanda de equipo de cómputo, el avance habría sido de apenas 7.02 por ciento.

Para Coahuila y Nuevo León, el posible cambio en las condiciones del mercado estadounidense representa un factor que deberá seguirse de cerca, aunque ambos estados mantienen estrategias distintas frente a la expansión de los centros de datos.

En Coahuila, el secretario de Economía, Luis Olivares, ha señalado que la prioridad estatal es atraer inversiones relacionadas con semiconductores, debido a que requieren mayor cantidad de mano de obra y tienen un menor impacto en el consumo de agua y energía. Los centros de datos no están descartados, pero no forman parte de la primera etapa de la estrategia tecnológica estatal.

El funcionario ha explicado que estas instalaciones demandan grandes volúmenes de electricidad y agua para sus sistemas de enfriamiento, por lo que su llegada requiere evaluaciones específicas. También ha destacado las inversiones realizadas por desarrolladores de parques industriales para garantizar el suministro energético a las empresas.

En contraste, Nuevo León busca incorporarse directamente a esta industria mediante la integración formal del ecosistema de centros de datos al Clúster de Electrodomésticos de Nuevo León (CLELAC), que amplió su objeto social para vincular a empresas de electrodomésticos, sistemas de enfriamiento e infraestructura digital.

La estrategia pretende aprovechar la base de proveedores que ya opera en la entidad, particularmente en infraestructura eléctrica, refrigeración, automatización, componentes electrónicos y manufactura avanzada, para participar en las nuevas cadenas de suministro de los centros de datos.

La Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) estima inversiones por alrededor de 82 mil 500 millones de dólares en México entre 2026 y 2031, además de más de 98 mil empleos relacionados con la construcción y 35 mil puestos vinculados con la operación de estas instalaciones.

Sin embargo, el crecimiento del sector también enfrenta desafíos de infraestructura. Las proyecciones citadas por la industria apuntan a que la demanda eléctrica de los centros de datos en México podría alcanzar mil 730 megawatts en 2031, lo que coloca a la transmisión y distribución de energía entre los principales retos para concretar los proyectos.

Así, aunque Coahuila mantiene una estrategia más enfocada en semiconductores y Nuevo León apuesta por desarrollar una cadena de proveeduría para los centros de datos, ambos estados están vinculados a un entorno exportador en el que la demanda estadounidense de tecnología y equipo de cómputo tiene un peso creciente. Las eventuales restricciones en Estados Unidos no implicarían automáticamente la cancelación de inversiones en el norte de México, pero sí podrían modificar las expectativas de crecimiento de una industria que ha ganado relevancia en el comercio exterior.

Comentarios