Directora de Análisis Económico-Financiero gsiller@bancobase.com Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
La depreciación del peso ha sido respaldada por menor atractivo de las operaciones de carry trade, aversión al riesgo hacia economías emergentes y mayor percepción de riesgo sobre México.
En 2026 el peso mexicano acumula una depreciación frente al dólar de 4.45% o 80.2 centavos, cotizando alrededor de 18.81 pesos por dólar. El 30 de octubre el tipo de cambio tocó un máximo de 18.9265 pesos por dólar, no visto desde el 5 de agosto del 2025.
LEE MÁS DE LA AUTORA GABRIELA SILLER PAGAZA
Desde el mínimo en el año de 16.8573 pesos por dólar registrado el 4 de septiembre, el peso acumula una depreciación de 11.58%. La depreciación del peso ha sido respaldada por:
1. Menor atractivo de las operaciones de carry trade.
Se espera que la Reserva Federal continúe subiendo la tasa de interés, lo que reduciría aún más el diferencial de tasas con México. El 16 de septiembre la Reserva Federal subió su tasa en 25 puntos base a un rango entre 3.75% y 4.00%, su primer incremento desde julio del 2023, con lo que el diferencial de tasas se redujo a 250 puntos base, mínimo histórico visto solamente el 16 de diciembre del 2015.
En su anuncio del 28 de octubre, la Reserva Federal mantuvo la tasa sin cambios, aunque la decisión no fue unánime, pues dos miembros del Comité Federal de Mercado Abierto votaron a favor de un incremento de 25 puntos base. Al 5 de noviembre, el mercado asigna una probabilidad de 82.9% a un incremento de 25 puntos base en la reunión del 9 de diciembre y descuenta otro incremento el 17 de marzo del 2027. A esto se suma que el Banco de Japón mantuvo su tasa en 1.25% el 30 de octubre en una decisión dividida, y el mercado asigna una probabilidad de 81% a un incremento de 25 puntos base el 18 de diciembre.
Lo anterior se refleja en el mercado de futuros de Chicago, pues las posiciones especulativas a la espera de una apreciación del peso se ubicaron en 20,843 contratos al 27 de octubre. Si bien suman tres semanas al alza desde el mínimo de 10,701 contratos del 6 de octubre, respecto al 15 de septiembre, previo al incremento de la tasa de la Reserva Federal, acumulan una disminución de 76.26% o 66,939 contratos, mientras que en el año la caída es de 80.40% o 85,523 contratos.
Por su parte, hoy el Banco de México recortó la tasa de interés en 25 puntos base a 6.25%, en una decisión dividida, pues dos de los cinco miembros de la Junta de Gobierno votaron a favor de mantenerla en 6.50%. Con esto, el diferencial de tasas con Estados Unidos se redujo a 225 puntos base, un nuevo mínimo histórico, y de concretarse los incrementos que descuenta el mercado para la Reserva Federal, se reduciría a 175 puntos base en marzo del 2027. Frente a Japón, el diferencial se redujo a 500 puntos base y se ubicaría en 475 puntos base con el incremento esperado en diciembre. La decisión confirma que la política monetaria del Banco de México no seguirá los pasos de la Reserva Federal, pues la Junta de Gobierno estimó que no se perciben presiones de demanda en la economía y que, ante las condiciones de holgura, el traspaso de movimientos cambiarios a los precios sería limitado. Asimismo, calificó el recorte como un ajuste puntual y señaló que mantener la tasa por un tiempo prolongado en el nivel alcanzado apoyará la convergencia de la inflación a su meta.
2. Aversión al riesgo hacia economías emergentes.
En las últimas semanas, el peso mexicano perdió principalmente junto a divisas de economías emergentes, destacando el real brasileño, ante la aversión al riesgo tras el triunfo de Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil.
Cabe recordar que el peso mexicano es la divisa con mayor liquidez entre economías latinoamericanas y opera las 24 horas del día, por lo que es usado para especular sobre el riesgo regional. A esto se sumaron las presiones al alza sobre los precios de los energéticos, ante la falta de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para la reapertura del estrecho de Ormuz, lo que elevó los riesgos al alza para la inflación y presionó las tasas de los instrumentos del Tesoro.
En octubre, la tasa de las notas a 10 años alcanzó un máximo de 5.3624%, no visto desde el 4 de abril del 2002, y el índice ponderado del dólar alcanzó un máximo no visto desde el 16 de mayo del 2025. No obstante, tras las elecciones intermedias del 3 de noviembre, en las que el Partido Demócrata obtuvo el control de ambas cámaras del Congreso, el dólar registró el 4 de noviembre su mayor caída desde el 19 de agosto. Además, ante la posibilidad de que Donald Trump adopte una postura más conciliatoria con Irán, el Brent acumuló una caída de 19.56% en las primeras tres sesiones de la semana y hoy cotiza alrededor de 97 dólares por barril, mientras que la tasa de las notas del Tesoro a 10 años se ubica alrededor de 4.91%.
Lo anterior modera la aversión al riesgo en el corto plazo, aunque persiste el riesgo de un repunte en los precios de los energéticos si no se concreta un acuerdo con Irán.
3. Mayor percepción de riesgo sobre México.
Cabe recordar que el Paquete Económico 2027 plantea un déficit fiscal amplio de 4.1% del PIB en 2026 y de 3.9% en 2027, por encima del 3.5% contemplado en los Pre-Criterios, lo que eleva la probabilidad de que México pierda el grado de inversión. Moody’s estima que México requerirá un ajuste fiscal adicional superior a 1.5% del PIB para estabilizar la deuda y mantiene la calificación en Baa3, el último escalón antes de perder el grado de inversión.
Considerando lo anterior, se ajusta la expectativa del tipo de cambio al cierre de 2026 de 18.50 a 18.70 pesos por dólar (promedio del último trimestre), y para 2027 se mantiene en 19.00 pesos por dólar. No se descarta que el tipo de cambio cierre el 2026 alrededor de 19.00 pesos por dólar.
La depreciación reciente del peso no debe ser vista como algo temporal, sino como resultado del menor atractivo para hacer operaciones de carry trade. En 2027, el tipo de cambio podría cerrar en 19.00 pesos por dólar, pues tras el recorte de la tasa del Banco de México y con la Reserva Federal siguiendo con las alzas, el diferencial de tasas se reduciría a nuevos mínimos históricos.
Asimismo, podrían materializarse algunos riesgos para México, destacando:
1. El fortalecimiento del dólar, ante el riesgo continuo de presiones inflacionarias en Estados Unidos, que podría llevar a la Reserva Federal a subir su tasa de interés más de lo esperado por el mercado, reduciendo el diferencial de tasas con México a nuevos mínimos históricos y restando atractivo a las operaciones de carry trade a favor del peso mexicano.
2. Riesgos estructurales para México, destacando 1) la pérdida de empleo formal, 2) el deterioro del entorno para hacer negocios en el país, que ha afectado la inversión en maquinaria y equipo, y 3) el deterioro de las finanzas públicas, lo que eleva el riesgo de recortes adicionales de la calificación crediticia y de la pérdida del grado de inversión antes de que termine el sexenio en turno.
3. La imposición de nuevos aranceles por parte de Estados Unidos, incluyendo los derivados de la investigación bajo la Sección 301 sobre exceso de capacidad, en un contexto en el que la cuarta ronda de negociaciones bilaterales del T-MEC se pospuso sin nueva fecha. Además, tras el triunfo demócrata en varias gubernaturas, podrían imponerse mayores restricciones a la construcción de centros de datos en Estados Unidos, lo que afectaría las exportaciones mexicanas de equipo de cómputo, que hasta agosto acumulan un crecimiento de 209.75% en el año.
4. Un incremento en la aversión al riesgo global, provocado por un escalamiento de la guerra en Medio Oriente o mayores disrupciones en la oferta de energéticos.
