Hay decisiones que no llegan a concretarse, pero eso no significa que debamos olvidar que alguien las imagino, redactó, propuso y hasta aprobó.
Esta semana, el Tribunal Electoral eliminó la llamada Variable 14, incluida por el INE para monitorear la cobertura de rado y television durante las campañas electorales.
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Su nombre docia bastante: «mecanismos discursivos indirectos de descalificación». En la práctica, permitia monitorear ironia, sarcasmo, minimizaciones, tonos de voz, gestos y expresiones de quienes hacemos comunicación.
La Cámara de la Industria de Radio y Televisión impugnó y el Tribunal corrigió al considerar que eran criterios subjetivos capaces de generar un efecto inhibidor sobre el ejercicio periodistico.
Qué bueno. Pero queda una pregunta ¿cómo legamos hasta ah?
Porque no es la única señal.
Hace unas semanas, desde un espacio oficial se presentaron nombres de periodistas y medios supuestamente vinculados con la amplificación de mensajes contra la Cuarta Transformación.
Después se aclaró que no era una «Tista negra». Pero los nombres fueron eschibidos.
También hubo preocupación por lineamientos sobre derechos de las audiencias que abrian la puerta a que una autoridad determinara qué informacion era falsa o descontextualizada. La versión final corrigió varios puntos. Otra vez: qué bueno.
En los estados hay más señales: Puebla ha discutido el flamado delito de ciberasedio y en Quintana Roo organizaciones han advertido sobre reformas que podrian afectar el ejercicio periodistico.
Por separado, cada catio bene contexto y explicaciones. El problema aparece cuando comenzamos a ponerlos juntos.
La libertad de expresión no desaparece solamente cuando alguien ordena apagar un micrófono. También se erosiona cuando quien pregunta calcula las consecuencias; cuando quien critica teme terminar señalado, exhibido, denunciado o monitoreado.
Y aquí entra algo fundamental la intención también importa.
¿Cuál es la intención de monitorear la ironia de un periodista? ¿Para qué registrar sus gestos? ‹Para qué exhibir comunicadores criticos? ¿En qué momento proteger derechos comienza a confundirse con vigilar la manera en que se cuestiona al poder?
Una democracia necesita autoridades capaces de soportar la crítica, incluso la incómoda, dura o injusta.
Gobernar implica estar bajo escrutinio.
Aunque estas medidas hayan sido corregidas o detenidas, importa preguntarnos por qué fueron propuestas.
Porque quizá el verdadero riesgo no sea que mañana alguien nos prohiba hablar.
El riesgo es que poco a poco empecemos a preguntamos si conviene hacerlo.

EVA FARÍAS
Eva Farias es periodista, comunicadora y narradora de historias con más de 15 años de experiencia. Su voz se distingue por unir lo personal con lo colectivo, con una mirada cercana, crítica y profundamente humana.
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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