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No cuadra

Adela Cedillo

Doctora en Historia de América Latina por la Universidad de Wisconsin-Madison Es licenciada en Historia y maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado artículos en revistas indexadas y de divulgación y capítulos en obras colectivas sobre la guerra sucia mexicana, las organizaciones armadas revolucionarias, los derechos humanos y la guerra contra las drogas. Tw @Eliseirena

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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Respeto las expresiones de duelo de mis connacionales, pero amigos, algo no me cuadra en las hagiografias que circulan sobre Cuauhtémoc Cárdenas.

¿Cómo es que nació en el seno de la familia con más poder simbólico en México, siendo hijo del Presidente más amado, entrenado para ser estadista desde que lo amamantaron, pero un político de clase media baja, de segunda división, proveniente de un estado completamente apartado del centro de poder, sin pedigrí y sin mucho lustre, le comió el mandado completo?

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Eso no se explica solo por el mérito de AMLO, sino por las limitaciones de Cuauhtémoc.

Ese Cuauhtémoc santificado, venerado, honrado, al que se le llama pomposamente y con nostalgia el líder más importante de la izquierda mexicana.

La democracia nuestra de cada día se la debemos no a un caudillo, sino a la claudicación de la izquierda socialista a la socialdemocracia, lo que permitió crear ese gran proyecto de unificación de las izquierdas a nivel nacional que fue el PRD.

Cárdenas fue la cabeza visible de esa unidad.

Sin negar su efecto aglutinador por el capital simbólico del padre, el ingeniero fue más beneficiario que causa de la unidad de las izquierdas.

Espero con ansia el día en que nos desenamoremos de los caudillos y nos entusiasmemos por crear ese gran frente nacional de izquierda, inequívocamente socialista y antiimperialista.

Hay algo sumamente tragicómico en los morenistas que despiden al Ingeniero Cárdenas con lágrimas y homenajes sentidos.

A ver, tomen nota: ¡Ustedes le dieron el tiro de gracia a sus aspiraciones presidenciales!

Cuando Cárdenas se sintió desplazado por la nueva generación, para la que su privilegio y méritos eran cosa del pasado, él se mantuvo en el PRD como líder moral.

No puso su mentado capital moral para apoyar a AMLO.

Incluso aceptó participar en la comisión patito de Calderón para conmemorar el Bicentenario de la Independencia.

Cuando Cárdenas dejó el PRD, le siguió haciendo el fuchi a Morena, pese a que uno de sus hijos agarró hueso con AMLO.

¿Ya se les olvidó todo eso?

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