
Adela Cedillo
Doctora en Historia de América Latina por la Universidad de Wisconsin-Madison Es licenciada en Historia y maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado artículos en revistas indexadas y de divulgación y capítulos en obras colectivas sobre la guerra sucia mexicana, las organizaciones armadas revolucionarias, los derechos humanos y la guerra contra las drogas. Tw @Eliseirena
Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autora, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx
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Yo sería más cauta antes de festejar las elecciones en Serbia.
Si un movimiento estudiantil hiciera lo mismo en el ente sionista, sería materia de celebración? Eso implicaría una idealización, casi fetichizacion del movimiento estudiantil.
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Serbia es un país que se construyó con base en una ideología ultranacionalista. Los serbios han cometido genocidios contra los bosnios musulmanes en el pasado y, como todo ente genocida, la historia oficial es negacionista de esos hechos.
Si los estudiantes, más allá de buscar demandas relacionadas con su bienestar inmediato, también son críticos de su establishment ultranacionalista, condenan los genocidios perpetrados por este y rechazan el etnocentrismo, entonces si podría pensar que se trata de un movimiento genuinamente progresista.
De otro modo, no pasan de ser un movimiento de corto alcance para resolver necesidades inmediatas.
No que eso sea necesariamente malo, pero no tiene la dimensión necesaria para convertirse en una celebración universal, como si la tuvo la victoria de Lula da Silva.
Lula derrotó a la internacional fascista, financiada entre otros por uno de los hombres más ricos del mundo. No es una cosa menor y se lo debe a toda la gente progresista de Brasil y el mundo.