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Chiapas también queda al norte

Jaime Martínez Veloz

Luchador social, politólogo, incómodo al poder, ex legislador.Presidente del Centro de Estudios y Proyectos para la Frontera Norte “Ing. Heberto Castillo Martínez”.

Este texto es responsabilidad única, total y exclusiva de su autor, y es ajeno a la visión, convicción y opinión de PorsiAcasoMx

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Amigas y amigos:

Les comparto este ensayo nacido de una pregunta que comenzó como curiosidad y terminó convirtiéndose en una paradoja: ¿qué pasaría si juntáramos, en un territorio imaginario, a los chiapanecos que hoy viven en Baja California?

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La respuesta obliga a mirar el mapa de México de otra manera.

Resulta que ese Chiapas que algunos imaginan lejano, detenido allá abajo, entre montañas, selvas, cafetales y comunidades indígenas, también camina por las calles de Tijuana, trabaja en las fábricas de Mexicali, levanta cosechas en San Quintín y construye vida en distintos rincones de Baja California. El sur, aunque los mapas oficiales no lo registren, se vino al norte.

Y se vino con todo.

Con sus jóvenes, sus lenguas, sus costumbres, su memoria y, sobre todo, con su trabajo.

La hipótesis que desarrollo en este ensayo es sencilla pero inquietante: si reuniéramos a esa población y la convirtiéramos imaginariamente en un municipio chiapaneco, estaríamos hablando de una concentración demográfica comparable con municipios importantes del propio Chiapas. El documento explora esta idea bajo el concepto de “municipio extraterritorial”.

Pero detrás de los números hay una pregunta más incómoda.

¿Por qué tantos tuvieron que recorrer México entero para encontrar aquello que su tierra no pudo ofrecerles?

Y aparece entonces la otra paradoja: Chiapas forma, alimenta y educa a miles de jóvenes que terminan entregando su fuerza productiva a Baja California; mientras tanto, la frontera norte encuentra en esa migración trabajadores que sostienen parte de su agricultura, su industria y sus servicios.

No escribí estas páginas solamente para contar chiapanecos.

Las escribí para mirarlos.

Porque detrás de cada cifra existe una persona que un día guardó unas cuantas cosas, abrazó a su familia y emprendió un viaje de miles de kilómetros.

Quizá México tenga fronteras que no aparecen en los mapas.

Y quizá, si escuchamos con atención, descubramos algo todavía más profundo:

Chiapas no termina donde termina Chiapas.

También está aquí.

En Baja California.

Trabajando.

Caminando.

Resistiendo.

Y echando raíces.

Jaime Cleofás Martínez Veloz
Tijuana, Baja California

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