
GUILLERMO ROBLES RAMÍREZ
Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023.
Afilo la punta del lápiz en esta madrugada de jueves de octubre, contemplando desde mi ventana cómo se asoma el alba sobre los tejados del centro de Saltillo, mientras el frío de la sierra de Arteaga se cuela por las rendijas de esta vieja libreta de apuntes.
Cuatro décadas arrastrando la pluma le enseñan a uno, fijense ustedes, que en el periodismo de banqueta la verdad no se encuentra en el griterío de la plaza, sino en el silencio de los archivos y en el contraste de los datos oficiales.
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Ayer la grilla universitaria anda desatada por el proceso sucesorio para inicios de 2027. Yo he visto pasar a tantos rectores, aspirantes e inconformes en toda la geografía coahuilense, desde las aulas de Piedras Negras hasta mi querida Laguna, que ya me sé el caminito de memoria.
Ahora resulta que unos folletos digitales sembrados con pinzas en las redes quieren pintar un escenario de catástrofe institucional y opulencia en la rectoría de la Universidad Autónoma de Coahuila. Pos la cosa es que cuando el río suena en tiempos de precampañas, casi siempre son los partidos políticos los que mueven el agua desde las sombras para llevar agua a su propio molino.
El golpe lanzado esta semana a Octavio Pimentel usando una gráfica fija del tabulador salarial de este año 2026 es una jugada de pizarrón de partido que busca encender el estómago de los universitarios y del personal.
¡Qué bárbaro, oiga! Ver una cifra estática frente a los siete mil quinientos de limpieza calienta a cualquiera de golpe si se mira sin neuronas. Pero un reportero curtido sabe usar la calculadora y lee los informes trimestrales completos enviados formalmente a la SEP.
Querer armar un escándalo con eso da hasta risa, imagínense ustedes, si esa información viene calientita, firmada por el propio rector y abierta en la página de transparencia de la UAdeC.
Nadie esconde nada. Cualquier ciudadano, sumando y restando con matemáticas de primaria, puede ver que la nómina real fluctúa: en julio el sueldo bruto fue de ciento ochenta y tres mil ciento noventa y siete pesos por la prima vacacional de ley, y bajó a ciento veinticuatro mil en agosto y ciento veintiún mil en septiembre.
El promedio mensual real de este periodo es de ciento cuarenta y tres mil doscientos treinta pesos. Si hacemos la operación anualizada de ese promedio frente al monto total asignado por los gobiernos federal y estatal, que es de tres mil seiscientos diecinueve millones de pesos, resulta que el sueldo del rector representa apenas el 0.047% del presupuesto ordinario. Ridículo pensar que ahí está la quiebra.
El verdadero monstruo que asfixia las finanzas institucionales no nació ayer ni es culpa de la actual gestión; es una pesada herencia que tiene acta de nacimiento fija: diciembre de 2018.
En esa fecha fatídica, el Gobierno Federal eliminó de un plumazo la famosa Partida cero ochenta y uno destinada a las reformas estructurales y las pensiones de las universidades públicas. Ahí se abrió el boquete real.
Hoy la UAdeC carga con un déficit pensionario en el DIPETRE de entre seiscientos cincuenta y seiscientos ochenta millones de pesos anuales, donde apenas quedan unos trescientos trabajadores activos para sostener el peso de más de tres mil jubilados.
Frente a esa realidad, la administración no se ha quedado de brazos cruzados. En verdad es que mediante una estricta política de acuciosidad, se ha logrado reducir cerca del cuarenta por ciento de la deuda heredada, recortando el gasto corriente y congelando las plazas altas que van quedando vacías para no engordar la nómina.
Mientras la intriga externa intenta sembrar el caos, el trabajo en territorio grita lo contrario.
Hace unos días vi a Pimentel en la Unidad Laguna entregando equipo tecnológico e inaugurando obras en la Facultad de Ciencias Químicas por sus ochenta años, mientras se alista la evaluación de los CIEES para noviembre.
Las garantías para las familias universitarias están firmes; el diciembre pasado se cubrieron los seiscientos dieciocho millones de pesos para los aguinaldos de los jubilados gracias al respaldo del Estado, manteniendo a salvo el ingreso de la planta activa. La autonomía debe ser blindada de las garras de los partidos que buscan un botín.
Fíjese nomás qué cosa, al final del día la verdad siempre camina con paso firme.