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Contracorriente

GUILLERMO ROBLES RAMÍREZ

Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018, finalista en Excelencia Periodística 2018 representando a México, Presea Trayectoria Humberto Gaona Silva 2023.

Fíjense ustedes que hay ciudades que se dan el lujo de presumir varios cuarteles de bomberos, y la región Sureste de Coahuila es, por fortuna y mérito propio, una de las pocas y honrosas excepciones en todo el país.

Saltillo con sus seis estaciones, más Ramos Arizpe y Arteaga, le inyectan a la gente una certidumbre que no se improvisa de la noche a la mañana. En verdad es que esto no es producto de la casualidad ni de la suerte que a veces se le atribuye a la Laguna o a las fronteras del norte.

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Este año, cuando el Heroico Cuerpo celebra cuarenta y cinco años de servicio, aquel proyecto fundado el 29 de diciembre de 1981, en los últimos días de la gestión del entonces alcalde Enrique Martínez y Martínez; las estadísticas del pasado 2025 nos dejaron fríos al casi duplicarse.

Hablamos de más de dos mil incendios en baldíos, quinientos treinta y nueve estructurales y casi mil atenciones prehospitalarias. Piensen nomás en la carga de trabajo, y eso que no termina lo acumulado en este vertiginoso 2026, con el estallido de las maquilas en Ramos Arizpe y esos fraccionamientos que se extienden hacia el oriente de Saltillo y las serranías de Arteaga.

Lo que pocos dicen en voz alta y que vale la pena platicar en una mesa del centro de Saltillo o en la Alameda; es que, detrás de esa infraestructura avanzada, sigue estando el motor del Patronato del Cuerpo de Bomberos.

Alejandro Villarreal Mireles, quien asumió la presidencia a mediados del año pasado, ha tenido que poner el ojo clínico no en la tentación de construir por simple relumbrón político, sino en lo que urge y ya no aguanta: los uniformes desgastados y el equipo de protección que pierde efectividad real ante las sustancias químicas.

Antes de pensar en la nueva subestación de Mirasierra; proyectada con ocho millones de pesos y mapas de calor que marcan la urgencia al oriente, la prioridad es renovar lo existente y reactivar ambulancias paradas por falta de recursos. Imagínense ustedes el drama oculto: tras seis años sin servicio propio por el retiro de unidades que dejó esperas de hasta una hora, este año regresaron cuatro unidades en comodato, dos de la Cruz Roja y dos de la Secretaría de Salud. Eso se pasa de lanza con la gente… y el pueblo lo resentía en la colonia, a mitad de la madrugada, cuando el tiempo es vida.

El municipio puso de su parte con cincuenta millones de pesos el año pasado para sostener las estaciones, además de apoyos recientes; sin embargo, el Patronato debe salir al rescate para cubrir lo que el presupuesto oficial nomás no alcanza a liquidar.

Ahí entra el boteo en los cruceros viales con muchachos voluntarios, la colecta escolar y las convivencias familiares dentro de los mismos cuarteles.

Pues la cosa es que los intercambios técnicos con Austin y San Antonio, Texas, no se han detenido. Los sureños se mantienen como los apaga-fuegos mejor capacitados del norte, recordando aquel taller Mayday México a inicios de año en el viejo Hotel La Torre.

Quienes no saben a qué me refiero les explico que desde los tiempos del fundador don Humberto Castilla, pasando por los liderazgos de Braulio Cárdenas Cantú, Luis Dorbequer, Mario Ricardo Hernández y Aureliano Valdés, la estafeta civil ha cobrado una fuerza inquebrantable. Rubén González Pérez en la gerencia y cada elemento en turno son el espejo donde otros municipios de la Carbonífera, Monclova o la frontera en Piedras Negras y Acuña deberían mirarse de reojo.

En un año de siniestralidad al alza, queda claro que la tranquilidad se financia con las monedas del boteo que pocos valoran y una profesionalización que reluce cada vez que una sirena rompe el silencio. Fíjese nomás qué cosa.

Ojalá nunca se nos apague ese entusiasmo de la vieja escuela.

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